nse k pollas hago con mi vida







mariaaamariaaa

esta es una historia que escribi hace unos meses aburrida y no se donde subirla.



El gran dios Anu cual se encargaba de guiar y vigilar la evolución humana, converso con su hijo sobre como pensó en darle fin a la tierra por las atrocidades que pasaban siempre. Elian, su hijo, se sorprendio, nunca pensó que su padre pudiera estar tan cansado de la humanidad. La curiosidad lo mato, mientras Anu dormía, sigilosamente bajo a la tierra. Necesitaba ver si su padre estaría haciendo lo correcto.

Se camuflo entre ellos disimuladamente. Durante una semana entera viajo a distintos países. En tan solo una semana, vio muertes, violaciones, engaños, adicciones. Y una civilización con un corazón funcional, sensible, herido, pero confuso y ennegrecido por la sociedad.

Se sintió mal compadeciendo todas las vidas de alma pura que terminarían en menos de cuatro semanas, aunque entendía a su padre no le parecía justo que fuera a tomar una decisión tan grande como decidir el fin de tantas vidas inocentes.

Ya agotado fue a descansar dándose un ligero paseo por el mar hasta que un canto capto toda su atención de inmediato. El canto le condujo a una bella sirena de cabellos dorados y ojos esmeraldas rompiendo en llanto observando la espléndida luna llena de esa noche de cielo despejado y marea serena. – ¿Porque estas llorando?- pregunto con un tono de preocupación –el hombre que amo me ha abandonado- pronuncio entre sollozos -¿y cómo usted puede estar llorando por alguien asi’- -el amor nos hace hacer locuras- -Bueno, lo cierto es que no tengo idea del amor. ¿Cuál es tu nombre?- -Layla ¿y el tuyo?- -Elian, pero aquí, si te parece me puedes llamar Aren- -Encantada, Aren.-

Despues de ese inicio de conversación estuvieron hablando toda la noche. Rápidamente se volvieron muy cercanos en menos de una semana. Tuvieron una conexión irreal, casi mágica, no podían separarse. Tuvieron todas las conversaciones que se podían tener, excepto una. El todavía no estaba preparado para decirle la verdad sobre porque estaba en la tierra. Como es de esperar, se enamoraron, Aren estaba decidido de hacer lo que fuera para parar a su padre.

–Espera un momento aquí ¿de acuerdo? Tengo que tener una conversación con mi padre, te prometo que volveré.-

Mientras tanto el dios se estaba preguntando donde estaba su hijo. Hasta que llego.

-¿Dónde has estado estas semanas hijo?- Pregunto extrañado –Padre he estado en el mundo humano- El dios frunció el ceño -Y veo injusto lo que pretendes. Hay muchas familias, niños, enamorados, no entiendo porque tienen que pagar el precio de algunos miserables- -No seas idiota, son todos una bola de imbéciles, terminare con ellos te guste o no y como oses de volver ahí automáticamente dejaras de ser un dios- con esas palabras le impuso una maldición, si el volvía a la tierra se convertiría en un mortal más.

–Está bien- -Por favor, hijo, no vayas- -Esa es mi decisión- -no dejare que vayas- -está bien no iré- Pero él sabía que no sería capaz de romper su promesa de volver con Layla.

Elian hizo un mar de lágrimas en su habitación. Ahora que Elian la había encontrado no podría imaginarse un futuro sin ella, porque paso su vida entera con la única promesa de una eternidad vacía. Pero Layla le mostro una fragilidad pura, un amor inocente, independiente de lo temporal, y lo eterno.

Aren había tomado una decisión clara, iba a volver con Layla.

Al volver, Layla seguía en el mismo sitio de partida. Sus ojos verdes tomaron un brillo celestial al verlo volver. Se unieron en un abrazo, fusionando cuerpos y almas, ahora el cuerpo de Aren, se volvió más humano, la maldición se cumplió, pero Layla no le daba atención a lo que sea que estuviera pasando –Layla, tengo que hablar contigo, pero prométeme que no te enfadaras conmigo- Le conto todo lo sucedido sintiéndose culpable sin saber porque –¿Entonces, moriremos? ¡¿Vas a morir por mí?! ¡Estás loco!-

Mientras Aren trataba de tranquilizar a Layla el Dios Anu, en cuanto se despertó fue a terminar con el mundo antes de que a Elian le diera tiempo de volver a la tierra, pues el no sabia que su hijo ya se había adelantado.

En la tierra ya había anochecido. Y comenzó a diluviar fuertemente, tronaba de una forma anormal y en las nubes se podía ver las descargas eléctricas. Aren supo al momento que no podía ser casualidad, solo le quedo esperar lo peor.

-Creo que está pasando ya- Exclamo el joven con la voz entrecortada –No puede ser ¿No puedes hacer nada?- pregunto desconsolada mientras una lagrima cristalina comenzaba a bajar por su mejilla de porcelana –No, solo quiero quedarme aquí contigo- Se unieron en un abrazo, en uno especial, uno que desprendía fuego.

De repente, junto con los rayos atronadores, y la lluvia sin fin, comenzaron a caer meteoritos.

-Layla, te amo, toda mi vida fue una ánfora llena de penas y vacios. Estaba en un lugar donde nada podía herirme, y nada podría preocuparme, pero en cuanto te vi, lo desarmaste todo para convertirlo en algo delicado y precioso- Se aferró aún más a ella –Yo pensaba que mi fin seria en la profundidad del mar envuelta en mi melancolía, pero lo está siendo con la persona que más amo, y eso- sus palabras fueron interrumpidas por su llanto y por el meteorito que se les acercaba. –Layla te amo, no me arrepiento de estar aquí ahora contigo, porque un solo instante contigo es mucho más valioso que el infinito- Sus labios rozaron, encajaron como pangea, el primer, y el último beso. Un último beso, que solo pudo ver la luna.